Bullshit-job

De la reseña del New Yorker del libro Bullshit Job de David Graeber:

In the course of Graeber’s diagnosis, he inaugurates five phyla of bullshit work. “Flunkies,” he says, are those paid to hang around and make their superiors feel important: doormen, useless assistants, receptionists with silent phones, and so on. “Goons” are gratuitous or arms-race muscle; Graeber points to Oxford University’s P.R. staff, whose task appears to be to convince the public that Oxford is a good school. “Duct tapers” are hired to patch or bridge major flaws that their bosses are too lazy or inept to fix systemically. (This is the woman at the airline desk whose duty is to assuage angry passengers when bags don’t arrive.) “Box tickers” go through various motions, often using paperwork or serious-looking reports, to suggest that things are happening when things aren’t. (Hannibal is a box ticker.) Last are “taskmasters,” divided into two subtypes: unnecessary superiors, who manage people who don’t need management, and bullshit generators, whose job is to create and assign more bullshit for others.

https://www.newyorker.com/books/under-review/the-bullshit-job-boom

C.N. Parkinson en los 50, ya describió el fenómeno con bastante gracia, no es nada nuevo. Para D. Graeber el origen es una expresión de lo que denomina “managerial feudalism”: un complejo enredo económico, de redistribución, limosnas, organización y poder e influencia social.

Es notable el influjo de los Estados en la creación de este tipo de trabajos sin sentido. Un ejemplo paradigmático de esto es la normativa de prevención de blanqueo de capitales y financiación del terrorismo, y con carácter más general, el compliance. Se trata de un vasto corpus normativo que persigue unos fines loables, pero que en la práctica se reduce a la creación de burocracia inútil e ingente a la que las organizaciones deben dedicar recursos. En torno a esta burocracia, una plétora de profesionales y especialistas dedicados a cubrir todas las necesidades generadas por la norma, consiguen una forma de vida, un salario con el que financiar su ocio. Sólo cabe preguntarse si el objetivo de los legisladores es desincentivar a los desaprensivos y sátrapas que abrumados por los ingentes deberes formales que deben cumplir, decidan abstenerse de realizar conductas ilícitas.

En fin, sería injusto ignorar la cantidad de trabajo absurdo generado por otras normas jurídicas imperativas en otros ámbitos, como el propio derecho de sociedades (con todas esas obligaciones que obligan a dejar un pequeño peaje en los Registros Mercantiles, como la “legalización telemática de libros” o la renovación del código ”LEI”) o el derecho administrativo o tributario.

Al final, se impone la sospecha de que el Estado del Bienestar reconduce sus esfuerzos haciendo que las organizaciones creen y mantengan asalariados cuyo trabajo, realmente, aporta poco o nulo valor. Salvo que se entienda que el mantener a gente ocupada con estas tareas tiene valor, claro está. La ociosidad que imaginaba Keynes que vivirían sus nietos, nunca ha llegado. Las máquinas tampoco parece que vayan a acabar de desplazar o sustituir estos trabajos a los que nos referimos aquí pronto.

En cualquier caso, tampoco hay que olvidar el estudio sobre esta cuestión de Cicerón en De Officiis, en su época, estos fenómenos ya existían, y me veo obligado a suscribir su cita: Omnium autem rerumex quibus aliquid adquiritur, nihil est agri cultura melius, nihil uberius, nihil dulcius, nihil homine libero dignius.

El mismo mundo, un poco peor.

Empieza con cierta gracia esta carta de Michel Houellebecq:

Il faut bien l’avouer : la plupart des mails échangés ces dernières semaines avaient pour premier objectif de vérifier que l’interlo­cuteur n’était pas mort, ni en passe de l’être. Mais, cette vérification faite, on essayait quand même de dire des choses intéressantes, ce qui n’était pas facile, parce que cette épidémie réussissait la prouesse d’être à la fois angoissante et ennuyeuse. Un virus banal, apparenté de manière peu prestigieuse à d’obscurs virus grippaux, aux conditions de survie mal connues, aux caractéristiques floues, tantôt bénin tantôt mortel, même pas sexuellement transmis­sible : en somme, un virus sans qualités.

A lo largo de la carta dice otras cosas interesantes pero el resumen es que “nous ne nous réveillerons pas, après le confinement, dans un nouveau monde ; ce sera le même, en un peu pire”, esto es, que después del confinamiento no despertaremos en un mundo nuevo, si no en el mismo, un poco peor.

Para Inés

It has frequently been observed that terror can rule absolutely only over men who are isolated against each other and that, therefore, one of the primary concerns of all tyrannical government is to bring this isolation about. Isolation may be the beginning of terror; it certainly is its most fertile ground; it always is its result. This isolation is, as it were, pretotalitarian; its hallmark is impotence insofar as power always comes from men acting together, ‘acting in concert’ (Burke); isolated men are powerless by definition.

Isolation and impotence, that is the fundamental inability to act at all, have always been characteristic of tyrannies. Political contacts between men are severed in tyrannical government and the human capacities for action and power are frustrated. But not all contacts between men are broken and not all human capacities destroyed. The whole sphere of private life with the capacities for experience, fabrication and thought are left intact. We know that the iron band of total terror leaves no space for such private life and that the self-coercion of totalitarian logic destroys man’s capacity for experience and thought just as certainly as his capacity for action.

The Origins of Totalitarianism by Hannah Arendt, Chapter 13.

Juan Manual

Y así, queridísimo tito Escrutopo, envuelto en patochadas de apariencia científica, he conseguido montar un estado de alarma mutante que permite todo tipo de experimentos de control social con el pueblo acogotadito. Primeramente, se le concedió la limosna de que sus hijos pudieran ser paseados, en trato de igualdad con los perros; y ahora aguarda expectante que lo dejen echar una carrerita, como a un perro al que se le afloja la correa. Para disfrutar de este momentazo gregario, tu sobrinito Orugario se acaba de embutir un disfraz de súcubo siliconado, con top melonero y mallas apretonas, de las que hacen sudar entre las peñas feroces, para tentar a todos los españolitos que salgan a corretear, impetuosos como miuras tras el encierro; y, a poco que arrimen cebolleta, les voy a pasar un cargamento coronavírico de magnitudes atómicas. En un par de días, volveré a escribirte, dilectísimo tito, para contarte mis aventuras trotonas; y, de paso, te revelaré cuán importante es la idolatría científica para nuestros propósitos.

J.M. de Prada Cartas del sobrino a su diablo (V)

Algunos escolios al hilo del sinfinamiento

Nunca estaremos lo suficientemente agradecidos a Nicolás Gómez Dávila.

Mientras más graves sean los problemas, mayor es el número de ineptos que la democracia llama a resolverlos.

Al vulgo no le importa ser, sino creerse, libre. Lo que mutile su libertad no lo alarma, si no se lo dicen.

Los pesimistas profetizan un futuro de escombros, pero los profetas optimistas son aún más espeluznantes anunciando la ciudad futura donde moran, en colmenas intactas, la vileza y el tedio.

Reformar la sociedad por medio de leyes es el sueño del ciudadano incauto y el preámbulo discreto de toda tiranía. La ley es forma jurídica de la costumbre o atropello a la libertad.

El miedo es el motor secreto de las empresas de este siglo.

El imbécil no descubre la radical miseria de nuestra condición sino cuando está enfermo, pobre, o viejo.

Tintin et les Picaros (1976) © Hergé

Pleurotus eryngii

Con las lluvias y las buenas temperaturas que estamos teniendo el campo se va a llenar de setas de cardo (pleurotus eryngii).

Hay otras dos cosas que están proliferando como setas estos días, a saber: las newsletter de los despachos de abogados y las publicaciones de escuelas de negocios con fórmulas para navegar esta crisis (supongo que, siendo humildes y un poco pesimistas, a lo sumo aspiramos a mantenernos a flote).

Esas publicaciones, por lo general, tienen la profundidad de un charco de tormenta primaveral. Tienen en común la repetición de expresiones o sintagmas que se ponen de moda, aunque su alcance y contenido es más bien escaso. En los boletines de los despachos las expresiones de moda son ‘fuerza mayor’ y ‘rebus sic stantibus’. En las publicaciones de HBS, MIT Sloan o IESE, la moda son expresiones como “new normal” o “cash is king” o cómo mantener reuniones efectivas por Teams, Zoom y demás inventos, que no pasan de obviedades, y en el mejor de los casos, algún modelo estadístico sobre el posible avance de la pandemia en el país, si bien, los autores reconocen que los datos de partida provienen de fuentes gubernamentales, lo que nos da una idea de la utilidad del modelo.

Al menos las setas salteadas con ajo y perejil se pueden comer.

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Newtral de Judea (sobre el origen bíblico de la manipulación informativa)

Mt 28, 11:15 “Mientras ellas se iban, algunos de la guardia fueron a la ciudad y comunicaron a los príncipes de los sacerdotes todo lo sucedido. Se reunieron con los ancianos, se pusieron de acuerdo y dieron una buena suma de dinero a los soldados diciéndoles: —Tenéis que decir: «Sus discípulos han venido de noche y lo robaron mientras nosotros estábamos dormidos». Y en el caso de que esto llegue a oídos del procurador, nosotros le calmaremos y nos encargaremos de vuestra seguridad. Ellos aceptaron el dinero y actuaron según las instrucciones recibidas. Así se divulgó este rumor entre los judíos hasta el día de hoy.