Once upon a time in Hollywood

Compré en mayo el folletín en inglés porque estaba tirado de precio en Amazon. Se lee realmente rápido. Me gustó mucho más que la película, supongo que el formato permite ahondar en detalles que en el cine no resulta pertinente incluir, so pena de aburrir al lector. Aparte, en forma escrita hay detalle narrativos que marcan la diferencia, todos los personajes están mucho mejor definidos o por lo menos tenemos mucha más información sobre todos ellos.

Más cine, por favor.

Bearn o la sala de las muñecas

Me trajeron esta novela los Reyes de hace seis años. No había tenido oportunidad de leerla hasta ahora. Bueno, de hecho, empecé a leerlo por accidente, buscaba alguna lectura para dormir a mis hijos, y al cabo de media hora de empezarlo no podía parar. Mis hijos tardaron menos de cinco minutos en caer, no obstante.

Podríamos decir que se trata de un Retorno a Brideshead mediterráneo: ambos reflejan un mundo que ya fue y narran la historia de una familia aristocrática.

Hoka Hey de Neyef (Label 619)

Este es el título que he adquirido estas vacaciones en La Rochelle.

Tenía buena pinta y podía haber llegado a ser una gran historia, pero lo cierto es que me ha decepcionado bastante desde un punto de vista narrativo. Artísticamente, no tengo comentario. No soy un experto tampoco en el tema, pero creo detectar influencia de Shuna’s Journey de Hayao Miyazaki, por desgracia, ni se le acerca a la categoría de esta última fábula.

Al menos no está plagado de cochinadas, pero lo que podría ser una aventura de las que leía de joven de Salgari o aquella magnifica crónica de S. C. Gwynne “El imperio de la luna de agosto” se convierte en una historia chorra y poco creíble, donde el móvil del personaje fuerte, no es tanto la venganza, como pertenecer a “una minoría discriminada” que justifica una carrera delictiva junto con su improbable banda: un irlandés y una mujer india maltratada.

En otras palabras, que podría ser sustituido el indio por alguien del ministerio de Irene Montero, sin problema.

Es un poco cansado, la verdad.

Tengo la sensación de que hemos perdido el oremus y estamos alcanzando cotas insospechadas de tontería.

Katanga

Tengo cierta costumbre de adquirir todos los años algún cómic en la tienda Mille Sabords de La Rochelle.

Hace unos cuantos años adquirí Katanga Vol. 1 de Nury y Valle publicado por la editorial Dargaud. Como no puede ser de otra manera, es un thriller que mezcla diamantes y acción política en el contexto de la descolonización y la guerra fría.

Me quedé con ganas de más y acabé comprando por internet el resto de la saga. Curiosamente, acaba mal, saliéndose con la suya uno de los villanos, una especie de Perro Sánchez, mientras que los personajes con los que se empatiza más acaban muertos. No estoy acostumbrado a este tipo de narrativa en cómic, aunque constato que no es el único caso, parece que está de moda mostrar que todos los personajes tienen un compás moral estropeado.

Desde un punto de vista estético está bien dibujado, aunque me sobran bastantes escenas que hacen que no se pueda leer con niños.

Cuando adquirí el primer volumen recuerdo que en Netflix promocionaban una producción propia que contaba una episodio de cascos azules irlandeses en Jadotville.

Al hilo de esa peli y del cómic tuve que revisitar “El último tren a Katanga” que me sigue pareciendo lo mejor que se ha hecho sobre la época, una epopeya como Dios manda.

Reseña rápida

Para que no se me olvide. Sigue una reseña breve de las última lecturas del año.

The Hobbit – J.R.R. Tolkien

Compré un pack de bolsillo en Amazon en inglés, que estaba bien de precio. Empecé por el Hobbit. Me sorprendió lo fácil que resultaba de leer y la cadencia con la que avanza la historia. No he sido nunca demasiado aficionada a la saga, con todo, Tolkien me cae bien. De pequeño me gustaban mucho sus cartas de Papa Noel.

Benedict XVI: defender of the Faith – Joseph Pearce

Una hagiografía muy bien escrita por Pearce, con prólogo de Scott Hanh que desgrana la inmensa huella que ha dejado este Papa, a pesar, de que el que le ha seguido se ha dedicado a desmontar activamente su legado. También me ha servido para poner en perspectiva parte de mi propia historia: estuve en Roma en la última Pascua de su predecesor, y partícipe en las jornadas mundiales de la juventud de Colonia de 2005. Rezo por él, para que tenga una buena muerte.

Boyd: The Fighter Pilot Who Changed the Art of War – Robert Coram

Una interesante biografía sobre una de las personas que más ha influido en la historia reciente de la ejercito de EEUU, a la sazón, la potencia dominante de los últimos 100 años. Es interesante cómo fue desarrollando un marco de referencia que lo mismo sirve para diseñar un caza de ataque como para invadir un país. Tiene gracia el detalle de que le gustaba mucho la peli de el Cid, de Charlton Heston, que se rodó en Tierra de Campos. Lo más parecido que había visto hasta este momento, y en esta línea, es el modelo de Beatriz Muñoz Seca aplicable a empresas de servicios. No deja de ser llamativo.

Sobre los acantilados de mármol – Ernest Jünger

Es una novela harto interesante. Supuestamente, es una alegoría del ascenso de Hitler al poder, pero creo que es una cuestión mucho más universal. Hoy día se repiten los mismos esquemas de decadencia de la civilización. El derecho, la Justicia, las instituciones, las costumbres, los ritos, se pervierten y se falsifican, y por ahí llega el caos y la violencia. No parece que la propia sociedad en decadencia tenga mecanismos adecuados de defensa y preservación. Creo que lo revisitaré pronto.

Tempestades de acero – Ernest Jünger

Crónica sobre la guerra de trinchera contada por un joven oficial alemán. Es impresionante. No tiene el calado de la novela referida aquí arriba, pero no deja de ser una crónica de un momento singular de la Historia reciente narrada de primera mano. Una auténtica masacre propiciada por el avance tecnológico y el desmoronamiento del sistema de Westfalia y que además coincidió con una pandemia. Creo que es importante considerar esta guerra y el contexto histórico en el que se produjo. No estamos en un momento similar ahora, pero si hay cuestiones que resuenan. Por lo demás, desde un punto de vista estrictamente personal, creo que Jünger, del que leí hace mucho tiempo sus Juegos Africanos, es una mente privilegiada con un pensamiento muy original que está bien recordar.

Teoría del Partisano. Acotación del concepto de lo político – Carl Schmitt

Un breve ensayo de Carls Schmitt a raíz de una conferencia que impartió en Zaragoza en 1962. Tiene un prólogo y un epílogo de Franco Volpi muy interesante. Me parece una elaboración mucho más refinada que la teoría de la guerrilla de T.E. Lawrence, que podría considerarse que está ceñida únicamente a un contexto militar o estratégico. Partiendo de la guerrilla española durante la Guerra de Independencia, hace un repaso de la formulación teórica dada por los prusianos a la figura, pasando por Stalin, Castro y Mao, y contiene una interesante reflexión sobre el golpe de estado fallido de Raoul Salan. Aparte de la curiosidad histórica, creo que es acertada la idea que propone sobre la enemistad total, y cómo desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, se ha sustraído del Derecho Internacional público, fundamentalmente, la noción de ius bello. De hecho, la figura del partisano y su evolución en una elemento político más, es el germen de los movimientos terroristas de distinto corte que hemos conocido en el pasado reciente: desde organizaciones izquierdistas o nacionalistas pasando por el terrorismo islámico. También es una lectura que merece la pena revisitar.

Mermoz – Joseph Kessel

Llegué a esta interesante biografía de Jean Mermoz por recomendación de un pariente de Antoine de Saint-Exúpery con el que coincidí en una boda. Así como la figura de Saint-Exúpery me resulta muy familiar, Mermoz era completamente desconocido para mí. Fue pionero de la aviación postal en África y en América del Sur. Es un tipo de gente que, me temo, Occidente ya no produce. Ahora nos tenemos que contentar con sagas de superhéroes de ficción, como mucho. Una pena.

Aniquilación (Michel Houellebecq)

Houellebecq me parece uno de los escritores más interesantes y con la mente más preclara de entre los contemporáneos. Aparte, la peli sobre su secuestro y la continuación que hizo con Depardieu, son un deshueve existencialista.

Me lo he leído estas últimas vacaciones, cuando estaba en Charente-Maritime, consiguiendo un grado superlativo de inmersión en la historia, a pesar de que me compré la edición española electrónica, pues no me veo con fuerzas de leerlo en el original.

Esta novela no me ha parecido tan brillante, ni me ha resultado tan impactante como “Ampliación del campo de batalla” o “Las partículas elementales”, o incluso “Sumisión”, si me apuras. Con todo, está bien.

Dentro de la narración pueden distinguirse dos tramas, una “macro” o de nivel político, y otra “micro” en torno a la familia del narrador. Está ambientada en el futuro próximo (de hecho, hay referencias a Matrix y a Carrie Ann-Moss, que a uno le hacen darse cuenta de que ya no es tan joven).

La trama “macro” incluye una conspiración neo-ludita que busca subvertir los pilares del mundo contemporáneo: mediante sofisticados ataques informáticos y ataques terroristas se golpean los símbolos sobre los que se asienta la sociedad: la logística, la reproducción asistida, el leviatán estatal, y la fe en el pogreso (sic) tecnológico, con el intento de atentado contra una especie de Peter Thiel.

El nexo con la trama “micro” pasa por el trato degradante que se dispensa a los ancianos y enfermos en la red asistencial del estado francés. Se nota que Houellebecq ha sido, sin ser una persona especialmente cristiana, una de las voces más críticas con las leyes que favorecen la mal llamada “eutanasia” en Francia.

Lo cierto es que está claro que no es necesario ser cristiano para defender la inmoralidad objetiva y manifiesta de estos “derechos positivos”.

La miope fe en el progreso tecnológico, nos lleva a estas situaciones degradantes y de pérdida absoluta de libertad: el modelo de negocio de las plataformas que no es más que una forma novedosa de crear una clase trabajadora paupérrima (pienso en los riders o los chofers de Uber and the like) pero con sus buenas dosis de soma en forma de series y producciones chorras en Netflix and the like, o la mismísima ampliación del campo de batalla a escala siderales propiciada por las apps de ligue.

Las familias y los individuos están doblemente sometidos al capital y al Estado. El Estado ya no se mide por la Justicia. Ha devenido la pesadilla de Terminator: una especie de inteligencia artificial que ha tomado conciencia propia y quiere someter a la humanidad. En fin, esto es desquiciante.

12 reglas para vivir (Jordan B. Peterson)

Me compré la edición de bolsillo de a cinco Merkels que vendían en un kiosko de la estación de Chamartín en junio, después de haber estado comiendo en uno de mis restaurantes favoritos de Madrid con un buen amigo que vive en Dubai y que estaba de paso. Este amigo es centroamericano, vino a España a estudiar ingeniería, y coincidimos en el Colegio Mayor. Es de las persona más inteligentes y con más capacidad que conozco, y de lejos, de las personas que más aprecio y a la que considero un buen amigo.

En la comida estuvimos hablando de todo un poco, y de poco un todo. Entre otras cuestiones, estuvimos hablando de Peterson, del que todavía no había leído nada, pero al que ya había visto en el podcast de Joe Rogan, así que me animé a leerlo.

En cierta forma, me recuerda a “el Criterio” de Jaime Balmes, aunque el estilo de Peterson es más dialéctico y deslabazado que el de Balmes. Raya en el gnosticismo, pero encuentro que es una lectura interesante, pues repasa cuestiones, de las que creo que todos tenemos intuiciones o hemos experimentado en la vida, pero que conviene tener presentes (sobre todo cuando se es responsable de jóvenes larvas).

Siempre he tenido una noción negativa de la psicología como disciplina, pero esta percepción está cambiando, después de haber leído algunas piezas y asistido a algunas clases de Arthur C. Brooks y en parte, también, por la lectura de este libro. Creo que pone de manifiesto realidades de nuestra propia naturaleza que no conviene ignorar.

Por lo demás, Peterson es un tipo polémico, Youtube está plagado de videos suyos tratando toda clase de cuestiones. Es un crítico feroz del “wokismo”. Sin duda, se le podrá tachar de extravagante o incluso de histriónico. Hasta ahora había evitado leerle pues creo recordar que hubo una época que al sector liberalio y al fantoche de Arcadi, les parecía un genio total. Por desgracia, este tipo de opiniones generan una reacción en mi sistema inmunitario mucho más fuerte que cualquier producto de Moderna o Pfizer, no obstante, esa conversación con mi amigo, fue suficiente para vencer la resistencia inoculada.

El crepúsculo del mundo (Werner Herzog)

Hace ya unos meses que lo leí, así que siguen unas líneas de lo poco que me acuerdo. Herzog nos cuenta la historia de Hiroo Onoda, el oficial de inteligencia japonés que continuó luchando en una isla filipina durante tres décadas después de la derrota del Eje (porque no sabía que la guerra había acabado y había recibido ordenes de no rendirse al enemigo bajo ningún concepto).

Es una historia realmente singular y completamente verídica. Es el cumplimiento de una misión llevado a un grado superlativo. ¿cómo se puede soportar 30 años de emboscadura por una isla sin recursos y sin contacto con el mando? No me extraña que a Herzog, que dirigió Fitzcarraldo, le gustara la historia y quisiera conocer al protagonista. Es heroico y a la vez ridículo.

El joven japonés que se propone localizarle en la selva, y que tiempo después fallece mientras trataba de localizar al Yeti en el Himalaya, también resulta fascinante. No sé si forma parte de esa civilización, o es algo característico de la humanidad en general y cómo codifica las historias: tanto en la historia de los 47 capitanes (el joven que se había reído del jefe de los ronin y acaba suicidándose en la tumba de los capitanes) como en la peli de los siete samurais, Kikuchiyo, el personaje que no es un auténtico samurai, acaban envueltos y atraídos por la peripecia principal, convirtiéndose o identificándose finalmente con los protagonistas. Podría decirse que es como un mecanismo de réplica y perpetuación del modelo heroico inicial.

Zero to One (Peter Thiel)

Dos notas rápidas. Éste es el típico libro que me han recomendado y que, sólo por eso, me daba pereza leerlo pero hete aquí que hace poco leía que Peter Thiel dejaba el Consejo de Meta/Facebook para poder dedicarse a la política. En el artículo le describían como un tipo singular: escorado a la derecha, verso suelto de Silicon Valley y muy influenciado por las tesis de René Girard (cosa que ya había leído en el pasado, pero que ahora me interesa cada vez más).

Lo de Girard está claro que es así: habla del mecanismo mimético, de la monarquía y el mito en relación con la figura del fundador de una empresa. Llega a afirmar que una start up que es lo más parecido a la sociedad feudal.

Creo que además, el tipo, aparte de espabilado tiene un bagaje cultural amplio: critica al comienzo del libro con acierto el pensamiento de Robert Nozick y del pelmazo de John Rawls (que tanto gustaba a mi profesor de Filosofía del Derecho) por ser puramente “procedimentales”. Si bien, me parece que obvia o no considera en ningún momento la tradición escolástica que, en opinión de uno, es el único sistema filosófico válido.

Se despacha a gusto con ciertos arquetipos: MBAs, banqueros de inversión y gente del capital privado. Uno que se ha dedicado a eso una buena parte de su vida adulta, se siente especialmente apelado. Tiene bastante gracia el paralelismo que establece entre el nihilismo de Ted Kacynski (Unabomber) y el de los hipsters baristas.

Kaczynski’s methods were crazy, but his loss of faith in the technological frontier is all around us. Consider the trivial but revealing hallmarks of urban hipsterdom: faux vintage photography, the handlebar mustache, and vinyl record players all hark back to an earlier time when people were still optimistic about the future. If everything worth doing has already been done, you may as well feign an allergy to achievement and become a barista.

Es llamativa su crítica de la primera burbuja cleantech. Ahora que la apuesta por el sector por parte de los poderes públicos es patente (véase el plan RepowerEU de Von der Leyen) y ya no se basa en cuestiones determinadas por el consenso de los expertos del IPCC si no que tiene una razón de ser geo estratégica para lograr la “independencia energética”, las críticas que vierte resuenan profundamente.

No creo que haya cambiado sustancialmente la situación descrita en el libro de lo que ahora estamos viviendo respecto a las renovables. No parece que se estén materializando por el momento los cambios tecnológicos que se necesitan, si no puro incrementalismo. Pero bueno, es donde está la pasta y parece que estará los próximos años.

Yo he terminado en el sector por efecto de la Providencia, no por ser una decisión estratégica o especialmente deliberada. Pienso seguir por aquí mientras dure, aunque desde luego, tras este libro a uno le entran ganas de dejar de ser asalariado para hacer algo distinto. Tengo algunas ideas. No creo que sean susceptibles de beneficiarse de los crecimientos geométricos que tanto buscan las iniciativas de corte tecnológico, si no más bien, oportunidades derivadas de la situación demográfica y de la falta de eficiencia en ciertos sectores productivos. En fin, sólo es un idea que aún tengo que aterrizar.

Call sign Chaos (James Mattis)

Coronel Has Another Outstanding Suggestion

Lo leí hace unos meses, así que lo que sigue son las pocas cosas que recuerdo del libro. Se trata de una biografía profesional del General Mattis que abarca una buena cantidad de años y sucesos recientes que han marcado el devenir del mundo: desde la guerra del Golfo hasta su última etapa como Secretario de Defensa durante el gobierno de Trump.

Llama la atención como el espíritu “marine” impregna su forma de actuar y de ejercer autoridad. Los “marines” según él, se caracterizan por ser una fuerza polivalente en la que prima, sobre cualquier otra característica, la iniciativa para llevar a cabo cualquier misión. Así, resulta muy interesante cómo configura la gestión de las tropas: cree que el papel del líder debe limitarse a definir brevemente la misión, y a partir de ahí, dejar actuar al personal según su leal saber y entender para lograr el objetivo propuesto. Tesis que me parece extrapolable a organizaciones empresariales, y que debería extenderse en ese ámbito.

Desde un punto de vista estratégico, adopta el modelo desarrollado por el teórico de la fuerza aérea americana John Boyd, el bucle OODA (Observe – Orient Decide – Act). Su objetivo consiste en romper el ciclo de toma decisiones del enemigo, de ahí su obsesión con el tempo, que considera fundamental para ello y que tan bien reflejaba aquella serie de la HBO sobre la invasion de Irak que produjo el gañan de David Simon.

Es interesante el relato que hace sobre cómo se pergeñó la invasión de Afganistán, a la que caracteriza como una operación anfibia (pues las tropas que invadieron el país partieron de la cubierta de un buque de guerra en el mar de Arabia).

Son numerosas las citas a precedentes históricos de los que trata de extraer lecciones útiles. No extraña en absoluto, pues, que tomara muy en cuenta los escritos de T.E. Lawrence, fundamentalmente Los Siete Pilares de la Sabiduría y de Jean Larteguy para caracterizar el movimiento insurgente, y sensu contrario, establecer los criterios y doctrina contrainsurgente.

En resumidas cuentas, parece un hombre sensato. Simpatizo con él. En el libro viene un anejo con una lista de obras literarias que considera indispensables. Curiosamente, he leído una parte sustancial de ellas. Su opinión sobre la OTAN y sobre la política exterior también es muy interesante, es la visión Yankee por definición. Contrasta con este magnífico artículo de Fernando del Pino.

Me pregunto si se habrá manifestado respecto de la invasión rusa de Ucrania (y lo ha hecho). Desde luego, tras leer el libro, parece bastante claro lo que opina de la salida de Afganistán, aunque fuera en un momento posterior a la publicación del libro (en el que Biden queda como un panoli con una agenda propia, si no recuerdo mal). Me figuro que tiene que sentar a cuerno quemado que una panda de subnormales hagan vano el sacrificio de muchos jóvenes.

No better friend, no worse enemy

Mattis parafraseando a Lucio Cornelio Sila