Este es el título que he adquirido estas vacaciones en La Rochelle.
Tenía buena pinta y podía haber llegado a ser una gran historia, pero lo cierto es que me ha decepcionado bastante desde un punto de vista narrativo. Artísticamente, no tengo comentario. No soy un experto tampoco en el tema, pero creo detectar influencia de Shuna’s Journey de Hayao Miyazaki, por desgracia, ni se le acerca a la categoría de esta última fábula.
Al menos no está plagado de cochinadas, pero lo que podría ser una aventura de las que leía de joven de Salgari o aquella magnifica crónica de S. C. Gwynne “El imperio de la luna de agosto” se convierte en una historia chorra y poco creíble, donde el móvil del personaje fuerte, no es tanto la venganza, como pertenecer a “una minoría discriminada” que justifica una carrera delictiva junto con su improbable banda: un irlandés y una mujer india maltratada.
En otras palabras, que podría ser sustituido el indio por alguien del ministerio de Irene Montero, sin problema.
Es un poco cansado, la verdad.
Tengo la sensación de que hemos perdido el oremus y estamos alcanzando cotas insospechadas de tontería.