Zero to One (Peter Thiel)

Dos notas rápidas. Éste es el típico libro que me han recomendado y que, sólo por eso, me daba pereza leerlo pero hete aquí que hace poco leía que Peter Thiel dejaba el Consejo de Meta/Facebook para poder dedicarse a la política. En el artículo le describían como un tipo singular: escorado a la derecha, verso suelto de Silicon Valley y muy influenciado por las tesis de René Girard (cosa que ya había leído en el pasado, pero que ahora me interesa cada vez más).

Lo de Girard está claro que es así: habla del mecanismo mimético, de la monarquía y el mito en relación con la figura del fundador de una empresa. Llega a afirmar que una start up que es lo más parecido a la sociedad feudal.

Creo que además, el tipo, aparte de espabilado tiene un bagaje cultural amplio: critica al comienzo del libro con acierto el pensamiento de Robert Nozick y del pelmazo de John Rawls (que tanto gustaba a mi profesor de Filosofía del Derecho) por ser puramente “procedimentales”. Si bien, me parece que obvia o no considera en ningún momento la tradición escolástica que, en opinión de uno, es el único sistema filosófico válido.

Se despacha a gusto con ciertos arquetipos: MBAs, banqueros de inversión y gente del capital privado. Uno que se ha dedicado a eso una buena parte de su vida adulta, se siente especialmente apelado. Tiene bastante gracia el paralelismo que establece entre el nihilismo de Ted Kacynski (Unabomber) y el de los hipsters baristas.

Kaczynski’s methods were crazy, but his loss of faith in the technological frontier is all around us. Consider the trivial but revealing hallmarks of urban hipsterdom: faux vintage photography, the handlebar mustache, and vinyl record players all hark back to an earlier time when people were still optimistic about the future. If everything worth doing has already been done, you may as well feign an allergy to achievement and become a barista.

Es llamativa su crítica de la primera burbuja cleantech. Ahora que la apuesta por el sector por parte de los poderes públicos es patente (véase el plan RepowerEU de Von der Leyen) y ya no se basa en cuestiones determinadas por el consenso de los expertos del IPCC si no que tiene una razón de ser geo estratégica para lograr la “independencia energética”, las críticas que vierte resuenan profundamente.

No creo que haya cambiado sustancialmente la situación descrita en el libro de lo que ahora estamos viviendo respecto a las renovables. No parece que se estén materializando por el momento los cambios tecnológicos que se necesitan, si no puro incrementalismo. Pero bueno, es donde está la pasta y parece que estará los próximos años.

Yo he terminado en el sector por efecto de la Providencia, no por ser una decisión estratégica o especialmente deliberada. Pienso seguir por aquí mientras dure, aunque desde luego, tras este libro a uno le entran ganas de dejar de ser asalariado para hacer algo distinto. Tengo algunas ideas. No creo que sean susceptibles de beneficiarse de los crecimientos geométricos que tanto buscan las iniciativas de corte tecnológico, si no más bien, oportunidades derivadas de la situación demográfica y de la falta de eficiencia en ciertos sectores productivos. En fin, sólo es un idea que aún tengo que aterrizar.

Deja un comentario