
Esta novelita ambientada en algún momento del siglo XX en la frontera de México y Arizona, contrasta notablemente con las de Cormac McCarthy, pues es una sucesión continua de diálogos y soliloquios. McCarthy tiende a ser “ultralacónico”.
Esaú y Jacob, Caín y Abel. Cruzar la frontera cuando el rio ha crecido por las tormentas veraniegas, mientras una partida de rancheros persgiue al fugitivo, hermano del narrador. El narrador tiene un gran concepto de si mismo, es bastante auto indulgente, y en eso, creo que todos nos podemos sentir identificados. También es cierto, que si no, es difícil poder avanzar y no caer en una depresión de caballo. La muerte nos redime.
Hasta ahora, no había leído nada de Simenon. El tipo resulta que anduvo mucho por La Rochelle y alrededores, al parecer, tiene alguna novela ambientada en el Café de la Paix de la Plâce Verdun. Esa ciudad y sus alrededores me parecen un sitio muy agradable.